Aunque todavía no hay un reporte oficial de las pérdidas económicas que dejó la cuarentena por el brote de aftosa que se presentó en cuatro municipios del Cesar, sí se estima que la afectación fue bastante grande, empezando porque el Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, sacrificó casí 2.000 animales entre bovinos, porcinos y ovino caprino.
Además de ello, a los expendedores de carnes del Mercado Público, la Galería popular, expendios en barrios populares, entre otros, se les bajaron las ventas en más de un 50 %, mientras que los comercializadores de cerdo se enfrentaron a bajas ventas y tuvieron que traerlo de ciudades como Barranquilla, Medellín y Bucaramanga, lo que les incrementó el valor del producto y les redujo las ganancias.
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