Fue hacia 1349 cuando el conde Humberto II, miembro de una gran familia conocida como Los Delfines de Viena, le entregó su tierra al rey Felipe VI y como única condición puso que el heredero al trono debía llevar ese nombre, es así como se le dio el nombre de ‘delfín’ al hijo del monarca y sucesor de la corona, aunque han pasado muchos años todavía esto se sigue dando en la política y más en países como Colombia.
En el caso de Valledupar no hay reyes a quien heredarle el trono, pero sí varios concejales que ante la destitución e inhabilidad impuesta por la Procuraduría -que aún no se ha podido hacer efectiva- acudieron a sus hijos u otros familiares más cercanos para heredarles su potencial electoral y seguir mandando a la sombra, en el Concejo.
Llevan años en la política, por eso aunque la decisión de la Procuraduría los sacó del juego con la destitución e inhabilidad por 12 años, ellos antes de que se diera el fallo de segunda instancia ya tenían su plan B armado.
Ese plan era montar sus herederos y para ello la mayoría acudió a sus hijos, otros a hermanos, sobrinos y conyugues.










