El nuevo escándalo de las esculturas del Binomio de Oro pone de manifiesto un tema que ya se salió de control en Valledupar y la región: hacer esculturas muñeco sin ningún tipo de curaduría y con poco conocimiento de la estética que se necesita para crear una verdadera escultura hiperrealista. Para ello, hay que conocer a los maestros que en el Renacimiento lograron trascender con obras como el “David” de Miguel Ángel, que duró 3 años, entre 1501 y 1504, para tallarlo, o el “Cristo Vedado” de Nápoles, una escultura fenomenal tallada en mármol. Sin embargo, esta del Binomio de Oro la sacaron en 5 meses, como si eso fuera hacer salchichas, por salir del paso, irrespetando a los homenajeados.
La primera de estas esculturas, muñeco que hicieron Jhon Peñalosa y Misael Martínez, fue la de Diomedes Díaz en la silla, que quedó totalmente desproporcionada en la cabeza. Sin embargo, se entendió porque era el primer paso y la gente la aceptó por Diomedes y por la novedad.
Luego sacaron a Leandro en la novena, que les quedó bien. Algunas esculturas, no en cera, son en silicona para el Centro de la Cultura Vallenata, que tienen fallas, sobre todo la de Escalona. Después, en vez de ir mejorando, entraron en un bache con Iván Villazón, que se parece al Saya, el eterno ayudante de Diomedes Díaz, y Kaleth Morales, que se parece mucho al acordeonero Juan Carlos Ovalle.






