El próximo 7 de agosto, Colombia iniciará un nuevo capítulo con la posesión de su nuevo Presidente de la República. Como ocurre cada cuatro años, el debate nacional estará concentrado en los nombramientos, las primeras decisiones de gobierno, las reformas que llegarán al Congreso y las inevitables tensiones políticas.
Todo eso es importante. Pero hay una pregunta mucho más trascendental que rara vez ocupa el centro de la conversación pública: ¿hacia dónde debe ir Colombia durante las próximas dos o tres décadas?
Mientras nosotros discutimos la coyuntura política, el mundo está redefiniendo las reglas del poder. Ya no se trata únicamente de quién tiene el ejército más poderoso o la economía más grande. Hoy la verdadera competencia se libra en los laboratorios donde se desarrolla la inteligencia artificial, en las fábricas que producen los semiconductores, en las universidades que forman científicos y en los países que logren convertir el conocimiento en prosperidad.










