Desde sus inicios el Festival de la Leyenda Vallenata, además del impulso del tema folclórico, ha servido para gestionar grandes proyectos en el orden institucional, empresarial y de diversa naturaleza para Valledupar, y su gran región .
La lista de logros en todos los niveles, propiciados en la coyuntura del Festival, es amplia y muy significativa. Desde nombramientos de ministros, elección de fiscales, procuradores, contralores, dirección de entidades territoriales, consulados, solo para mencionar los cargos de mayor relevancia que los cesarenses han alcanzado gracias a este certamen folclórico.
Cuando Valledupar tuvo una época deslumbrante entre las ciudades del Caribe, con los primeros alcaldes elegidos popularmente, la gente colaboraba, desarrollaba junto con la Alcaldia todo tipo de gestiones de mejoramiento del entorno, en programas de auto construcción (especie de ‘mingas’ comunitarias) o de mejora de servicios, e incluso pagaba impuestos al municipio, los alcaldes, y los congresistas, con ese ejemplo, y con el lobby del vallenato, lograban conquistar el corazón de los ‘cachacos’ de altos cargos y se obtenían recursos de cofinanciación significativos de la nación. Se oía decir a los ministros que los vallenatos eran los personajes, que viven en una sorpresa de ciudad, más simpáticos, hospitalarios y queridos de Colombia.





