La expedición del decreto 1368 de 2026 que acaba de ser firmado por el presidente Abelardo De la Espriella, por medio del cual se revive el porte legal de armas, obliga a echarle una mirada a la cultura del uso del arma en la región caribe, en especial en el Cesar y La Guajira, donde una pistola o un revólver tienen un significado diferente a otras partes del país.
No se puede desconocer que en el Cesar y La Guajira el arma había sido también un símbolo cultural y no solamente un elemento de defensa personal, para muchos es sinónimo de hombría, poder, respeto y capacidad de reacción.
En estas regiones llevar un arma podía interpretarse como una manera de demostrar autoridad y se solía usar para algunas prácticas festivas que, aunque hoy son socialmente cuestionadas y en muchos casos han disminuido, durante años fueron vistas con cierta naturalidad.





