Un ambiente atípico se vive en Valledupar, los acostumbrados sonidos de caja, guacharaca y acordeón que brinda cada realización del Festival de la Leyenda Vallenata y que ponían a la ciudad en modo fiesta durante más de una semana, esta vez se cambió por un matiz distinto, ahora es el turno para el deporte en todas sus facetas, algo que no era costumbre por estas tierras.
En realidad, es un ambiente diferente, pero igual de positivo para la ciudad, un proceso nuevo pero que poco a poco ha ido contagiando de entusiasmo a los vallenatos y visitantes, esta vez no es una fiesta folclórica, ahora es una alegría deportiva la que se vive en diversos sectores de la capital cesarense.
Destacable ese calor humano que siempre caracteriza a los vallenatos, el sentido solidario se nota en cada uno de los escenarios donde se desarrollan las diversas competencias deportivas, aquí los deportistas que vienen desde muchos países se sienten como en casa, así lo expresan ellos cuando tienen la oportunidad de dialogar con los periodistas de los diferentes medios de comunicación, tanto de aquí como de allá.





