Ha llamado la Cámara de Comercio de Valledupar, a través de su presidente ejecutivo, José Luis Urón, con vehemencia y razón, la atención sobre la necesidad de que se cumplan las compensaciones ambientales de la Ruta del Sol- tramo 3, a cargo de la Agencia Nacional de Infraestructura – ANI, como contratante estatal y la compañía concesionaria Yuma.
Esa concesión ha cogido ritmo y la gente del Cesar, Magdalena y Bolívar, para no mencionar a los usuarios de todo el país, registran un nivel de satisfacción después de que el gobierno del presidente Duque, y su instrumento la ANI, en cabeza de Manuel Felipe Gutiérrez, reactivó acertadamente, evitando una parálisis de varios años que se cernía en el horizonte, los trayectos de doble calzada de la concesión. La fórmula fue ganadora: volvió el empleo, la demanda de bienes y servicios, y se le pagó a los acreedores del consorcio Ariguaní, a través del cual se ejecutaba la obra en la región.
El presidente Duque, recientemente, al inaugurar otros tramos de doble calzada, enfrente de la población de Caracolí, corregimiento de Valledupar, emplazó al concesionario a que la doble calzada Valledupar – Bosconia se diera al servicio en el mes de junio. Sería justo con el presidente y su equipo del ramo de transporte, en las postrimerías del mandato, pero especialmente con la comunidad regional, que se le diera esa noticia, a mediados del presente año, por parte de Yuma y sus empresas, lideradas por la italiana Impregilo.





