Una cruz sobre el territorio del Cesar representan las rutas del Sol 2 y 3 por su forma sobre la alargada geografía departamental y la exhibición del sacrificio, hasta esperar que resucite.
EL PILÓN recorrió hace una semana el tramo de la Ruta del Sol 2 a lo largo del departamento desde San Roque al extremo Sur. Hasta Aguachica se ven labores de rocería y mantenimiento que corresponden a las obras contratadas por el Instituto Nacional de Vías- Invias, en contratos de obra pública, con cargo al presupuesto nacional, que mejorarán unos trayectos y hasta habilitar dobles calzadas que quedaron cerca de ponerse en servicio cuando Odebrecht la entregó. El próximo año, después de la estructuración, se contratará la nueva concesión por la Agencia Nacional de Infraestructura- ANI, que pasará el nivel de obra del 55 %, en que la dejará el Invias, a terminarla toda hasta Puerto Salgar.
En Ruta del Sol 3, de San Roque a Ciénaga y de Valledupar al Carmen de Bolívar, el gobierno Santos, por el incumplimiento del consorcio Yuma, inició el proceso de caducidad contractual. Ese consorcio de Conalvias, Grodco e Impregilo, sufrió el fin económico- operacional de las primeras, generando deudas a proveedores nacionales y de Bosconia. Finalmente Impregilo decidió reactivar las obras, mientras proseguía la caducidad y el consorcio reclamaba en tribunales. Evidentemente pretendía el gobierno que concesionario se pusiera al día en la obra, y usaba la caducidad como ‘espada de Damocles’, aunque llevaba envuelta la recóndita decisión de renunciar a la medida si se reanudaba cabalmente la operación.





