“El río Cesar recorre 280 kilómetros entre la Sierra Nevada de Santa Marta y su desembocadura en el río Magdalena. En total son once municipios (San Juan del Cesar, Villanueva, Urumita y La Jagua del Pilar en La Guajira; y Valledupar, San Diego, La Paz, El Paso, Astrea, Chiriguaná y Chimichagua en el Cesar). El río pasa principalmente por zonas rurales y corregimientos. Las actividades principales de sus habitantes son la agricultura, la ganadería, la minería (en El Paso y Chiriguaná), la explotación de material de arrastre y la pesca (con mayor intensidad en Chimichagua). Cada una de estas afecta negativamente al río. Sin embargo, la fuente de contaminación más frecuente es el vertimiento de aguas residuales en el río sin la debida remoción de su carga contaminante”.
Esta es la definición que hizo en el 2013 Karelys Guzmán Finol, en Documentos sobre Economía Regional del Banco de la República. Esta es una fotografía fija, nada ha cambiado en el río Cesar, por el contrario todo ha empeorado, cada día está más contaminado, al punto que se está comparando con el agonizante río Bogotá, ejemplo de la contaminación en su máxima expresión.
EL PILÓN hoy en el marco del primer foro nacional por la recuperación del río Cesar, en el que participan diferentes entidades y organizaciones sociales, anunciaremos nuestra campaña 2016 ‘Miremos el río Cesar’, una estrategia que hace parte de nuestra responsabilidad empresarial como medio de comunicación líder de la región.





