El mismo día viernes en la noche en que se hacía el primer concierto de Silvestre Dangond, muchos visitantes a la ciudad fueron también convocados a un evento especial, bajo la sigla MSF, que algunos pensaron que era de carácter médico, de la conocida organización Médicos Sin Fronteras.
Pero ese día al tiempo que se llenaba el Parque de la Leyenda se copaba también en el Club Valledupar el merecido homenaje a Israel Romero y al empresario Ramón Dávila, cabeza de Gases del Caribe e importante contribuyente a las causas culturales de la región.
El homenaje al pollo Isra estaba cantado pero demorado en Valledupar. También en el caso de Dávila, a quienes sus amigos llaman ‘El Monche’, secundado por una amplia delegación de Barranquilla su sede principal.





