La música vallenata tiene una doble característica que la hace especial: de una parte conserva sus raíces, sus tradiciones ya centenarias, y muchas de sus canciones son unos clásicos de la música popular colombiana y latinoamericana. Pero también, está en permanente evolución, con nuevas propuestas musicales y literarias, que atraen a las nuevas generaciones en el país y el exterior.
Para demostrar lo anterior sólo basta con citar las últimas producciones discográficas de distintos artistas y agrupaciones que han presentado al público canciones nuevas, con letras y mensajes pegajosos que han gustado. Peter Manjarrés y el Rey Sergio Luis Rodríguez lanzaron ‘El Caballero y el Rey’; luego, Diomedes Díaz, ‘El Cacique de la Junta’, en compañía del también Rey, Álvaro López, presentaron su trabajo ‘Listo pa’ la Foto’; luego, Jorge Oñate y Christian Camilo Peña, lanzaron ‘Te dedico mis triunfos’; posteriormente, ‘Poncho’ Zuleta y ‘El Cocha’ Molina lanzaron ‘El Nobel del Amor’, y ahora Silvestre Dangond y ‘Juancho’ de la Espriella presentaron el trabajo ‘Cantinero’.
Cada uno de estos trabajos tienen sus características, con nuevos compositores y buenas canciones, unas más que otras, que durante un buen tiempo han estado en los primeros lugares de la audiencia de la radio local y nacional, pero principalmente en boca de la gente que las canta, las baila, las goza y se las apropia, fenómeno que ratifica la vigencia y el futuro de esta hermosa música.
Dejamos a nuestros colaboradores, Julio Oñate Martínez, Jorge Naín, José Atuesta, Arminio Mestra Osorio, entre otros, los comentarios sobre los detalles, las virtudes de estos extraordinarios trabajos, tanto desde el punto de vista literario como musical. Nuestro comentario va encaminado al tema mismo del lanzamiento de estas producciones que incluyen caravanas, conciertos y parrandas que se convierten en fenómenos sociales y de orden público, sobre los cuales queremos hacer algunas reflexiones.
Y la primera de ellas tiene que ver con la organización de los eventos asociados a la presentación y lanzamiento de estos trabajos por parte de las empresas disqueras y demás, que tienen a su cargo la logística de los mismos. En el caso del viernes, se sabía de hecho que se iba a realizar una caravana espontánea de los seguidores del artista Silvestre Dangond, este evento se debió prever y solicitar el respectivo permiso y acompañamiento de las autoridades civiles y de la Policía local. No se planeó como tal, pero hubo la caravana y en la misma se presentaron algunos desórdenes…
Posteriormente, se acudió a un concierto prácticamente gratis para la mayor parte del público; esa connotación de gratuidad lo hizo más popular y masivo, esto llamó a mucha gente al espectáculo. Otra parte del público compró su CD y con el mismo adquirió una boleta para VIP, y otros espacios más exclusivos. Las dos cosas fueron quizás una excelente estrategia de mercadeo y convirtió el lanzamiento de ‘Cantinero’, en un día similar a los del Festival Vallenato.
No obstante lo anterior, consideramos que la ciudad de Valledupar, sus autoridades, sus artistas y sus habitantes en general, debe prepararse mejor para eventos como el de todo este fin de semana. Es necesario promover una parranda sana, sin tantos excesos. Está bien, sabemos que a buena parte de nuestra gente le gusta el consumo de licor, pero eso se puede hacer sin excesos, con moderación y sin mezclarlo con el uso del carro o la moto.
En este sentido, corresponde a las autoridades civiles y a los medios de comunicación realizar campañas sobre el consumo moderado y controlado de licor: por ejemplo, hacer cumplir la norma de no vender licor a los menores de edad; promover el uso del transporte público y desestimular y castigar el uso del carro particular; insistir en campañas como la del ‘conductor elegido’ y sancionar con multa y con la retención del vehículo a quienes insistan en conducir cuando están tomando trago. Sabemos que este es un fenómeno cultural muy complejo, y está arraigado en muchos sectores el tema de usar el carro particular para salir a tomar y parrandear, pero no podemos seguir permitiendo que un hecho positivo como el lanzamiento de un nuevo trabajo discográfico, motivo de alegría y diversión, se nos convierta en una tragedia para decenas de familias por la falta de control de todos: tanto del público como de las autoridades. Consideramos que, por el contrario, Valledupar tiene que ser ejemplo para el resto del país de una rumba y una parranda sana. Estamos seguros de que podemos lograrlo.
Lecciones de un lanzamiento
La música vallenata tiene una doble característica que la hace especial: de una parte conserva sus raíces, sus tradiciones ya centenarias, y muchas de sus canciones son unos clásicos de la música popular colombiana y latinoamericana. Pero también, está en permanente evolución, con nuevas propuestas musicales y literarias, que atraen a las nuevas generaciones en […]
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