Estamos ante un momento en el que debemos ser conscientes que las tragedias no conocen fronteras y tener muy presente que cuando la naturaleza golpea con toda su fuerza, las diferencias políticas, geográficas o culturales pasan a un segundo plano y es entonces cuando debemos unirnos en nuestra condición de seres humanos.
Por encima de los resultados de los partidos del Mundial de Fútbol, la noticia del momento son los devastadores terremotos que sacudieron a Venezuela y que han dejado una estela de dolor, destrucción e incertidumbre. Cientos de familias lloran a sus seres queridos, miles de personas han quedado sin hogar y los equipos de rescate continúan librando una carrera contra el tiempo para salvar vidas entre los escombros.
Son miles de hogares destruidos, en muchos de ellos un niño espera a sus padres, un adulto mayor que perdió todo, o una familia, espera noticias de un ser querido y, debido a la cercanía geográfica, Valledupar no es ajena al sufrimiento del pueblo venezolano.






