EDITORIAL

La Unidad Nacional requiere oposición

Ha calado bien en el país, la propuesta del Presidente electo, Juan Manuel Santos Calderón, de conformar un gobierno de unidad nacional, entendiendo este como una gran coalición al frente del ejecutivo, de la cual harían parte gente de la U, el Partido Conservador, Cambio Radical y sectores independientes del Partido Liberal y de otros. […]

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Ha calado bien en el país, la propuesta del Presidente electo, Juan Manuel Santos Calderón, de conformar un gobierno de unidad nacional, entendiendo este como una gran coalición al frente del ejecutivo, de la cual harían parte gente de la U, el Partido Conservador, Cambio Radical y sectores independientes del Partido Liberal y de otros.
La propuesta de ese Acuerdo de Unidad Nacional puede ser interpretada de diversas maneras: una de ellas, la positiva, y hasta ingenua, si se quiere, como un acuerdo político en torno a una serie de problemas sobre cuya urgencia y solución no deberían existir mayores desacuerdos, por ejemplo: la lucha contra la pobreza, el desempleo, el mantenimiento de una férrea política de seguridad, intensificándola en las ciudades, el manejo nacional y multipartidista de las relaciones exteriores, la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico, etc.
Y harían parte de ese gobierno, las personas que tengan las mejores cualidades en materia de formación académica, idoneidad y experiencia en asuntos del Estado, de los partidos y movimientos que hacían parte de la coalición uribista, pero también algunos que llegaron luego a ese acuerdo de Unidad Nacional.
Pero, también es válida la interpretación negativa, escéptica y malévola, si se quiere, en el sentido que no se trata de ningún acuerdo nacional sino que este es sólo una parafernalia, para ocultar una simple repartija burocrática de los cargos del Estado a todo nivel. Esta tesis también es válida, claro, el debate está abierto…
Sin embargo, nos inclinamos a creer, sin ser cándidos, que le asiste al presidente electo, Juan Manuel Santos, y a su vicepresidente, Angelino Garzón; una buena intención en esa convocatoria encaminada a buscar una mayor gobernabilidad y un gran consenso en torno a esos grandes objetivos de solución a esos problemas nacionales, antes mencionados, en lo que Álvaro Gómez Hurtado, el sacrificado líder conservador, llamaba “un acuerdo sobre lo fundamental”.
No obstante ese optimismo con el cual vemos la propuesta de un acuerdo de Unidad Nacional, como hizo España, luego de la dictadura del General Franco, o en Chile, luego de la dictadura de Augusto Pinochet, consideramos que la misma no significa un gobierno hegemónico y que deba existir unanimidad frente al próximo ejecutivo.
No señor, por el contrario, consideramos que sectores políticos como el Partido Verde y el Polo Democrático, deben ser los líderes de la oposición al gobierno de Santos, analizando sus propuestas y políticas, evaluándolas y criticándolas, con fundamento, como funcionan las democracias modernas. Insistimos, ese acuerdo de Unidad Nacional no debe desplazar el disenso y la crítica, ni más faltaba.
Inclusive, estas divisas políticas y otras, deben asumir esa oposición con la visión de constituirse en opción de poder en el mediano y largo plazo. Proponer políticas alternativas a las del gobierno de Santos Calderón. Es más, lo ideal sería que un dirigente del Partido Verde, con el perfil y la formación requerida, por ejemplo, un Enrique Peñaloza Londoño, fuera postulado y elegido como Contralor General de la Nación, con el fin de hacer un control fiscal técnico, autónomo e independiente al nuevo ejecutivo.
De nuestra parte, como medio de comunicación independiente y pluralista, consideramos que nuestro deber frente al próximo gobierno es informar y opinar con la debida objetividad y apertura crítica, reconociendo las cosas positivas y destacándolas, pero también señalando las negativas, comentándolas y criticándolas, con la seguridad que es la mejor forma de contribuir al sistema democrático y al buen gobierno, del cual Juan Manuel Santos, quien ha sido periodista, ha sido un férreo defensor desde hace varios años. Consideramos que es lo más sano para el debate democrático y el periodismo que pretendemos realizar.

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