La globalización económica tiene sus beneficios: genera más competencia, favorece a las empresas que pueden adquirir maquinaria, insumos y materias primas, procedente del país que quieran y a costos más baratos o por lo menos competitivos.
Favorece también a los gobiernos, que ahora tienen acceso también a bienes y servicios más económicos y entrada a mercados de capitales globales, que hace algunos años eran bastante restringidos.
Y finalmente favorece a todos los consumidores del mundo, principalmente a las clases medias y pobres, que gracias a la globalización tienen acceso a bienes y servicios a los cuales antes no podían acceder, bien fuera por sus bajos ingresos o por los altos precios de los mismos. Hoy, en algunos países, estas dos condiciones han cambiado. Sin lugar a dudas la globalización tiene sus beneficios, sus efectos positivos, y así lo reconocen hoy los economistas, prácticamente, de todos las tendencias.
Pero la globalización también tiene sus costos, y lo estamos viendo todos los días con las noticias económicas internacionales. Cada vez lo que sucede en un país, afecta a muchos otros; el comercio está interrelacionado y los mercados financieros mucho más. Una situación de pánico en un país, genera consecuencias en los otros, y así sucesivamente.
Y esto último lo acaba de confirmar la Comisión Económica de América Latina (Cepal), en un completo documento que hoy queremos comentar con nuestros lectores, en el cual se reitera que la crisis económica global, primero iniciada en Estados Unidos, y ahora la de Europa, ha tenido consecuencias sensibles y significativas para América Latina y el Caribe.
Sostiene la Cepal, que estas crisis, originadas en el sistema financiero, frenaron la lucha exitosa que la región llevaba contra los flagelos de la pobreza y la indigencia, en las cuales se avanzó significativamente entre 2002 y 2008.
Ese avance se pudo lograr gracias a las buenas tasas de crecimiento económico, que fueron acompañadas de políticas redistributivas y de un aumento del gasto social y de políticas de protección a los grupos de población más vulnerable. Esta es una lección que todos hemos aprendido: para combatir la pobreza no sólo basta crecer, sino que hay que distribuir. El crecimiento debe ir acompañado de mayor equidad.
No obstante esos avances en materia de lucha contra la pobreza, la indigencia, y en los indicadores de salud, educación, equidad de género y otras áreas, no será posible lograr las metas de los objetivos del milenio que se habían fijado para 2015. Esta no es una buena noticia.
El Informe de la Cepal, que divulgamos en esta edición y que invitamos a consultar en su página web, revela que son Brasil y Chile los países que mayores avances presentan en el logro de los objetivos de desarrollo del milenio, debido a una buena combinación de políticas macroeconómicas, buenas tasas de crecimiento y acertadas políticas sociales.
La población infantil, las mujeres, los indígenas y la población afrodescendiente siguen siendo los grupos más vulnerables en materia económica y social, en toda la región, en mayor o menor magnitud.
En el caso de Colombia, el informe reconoce que presenta importantes avances en la reducción de la pobreza y la indigencia, como también en materia de indicadores de educación, pero tiene problemas en salud y en atención a poblaciones vulnerables como los niños, y en generación de empleo de buena calidad para los jóvenes y las mujeres, principalmente.
Consideramos que este informe es un insumo de trabajo importante para el nuevo gobierno nacional, que se inicia el próximo 7 de agosto, pero también para los gobiernos locales que deberían tenerlo como punto de referencia para la evaluación de las políticas sociales que por ley -y de acuerdo a la institucionalidad colombiana- les corresponde planear y administrar al departamento del Cesar y a sus 25 municipios.
Este importante y bien elaborado documento de la CEPAL, además, debería ser objeto de consulta, estudio y discusión entre los economistas del Cesar y la Guajira, principalmente en las facultades de nuestras universidades, profesionales a los cuales felicitamos hoy en su día.
La crisis económica y sus efectos en América Latina
La globalización económica tiene sus beneficios: genera más competencia, favorece a las empresas que pueden adquirir maquinaria, insumos y materias primas, procedente del país que quieran y a costos más baratos o por lo menos competitivos. Favorece también a los gobiernos, que ahora tienen acceso también a bienes y servicios más económicos y entrada a […]
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