De la vieja Santa Marta se decía que tiene tren pero no tranvía. Hoy tiene mar pero no agua. Cuando no había tanto edificio ni turismo, el río Manzanares servía a su población. Hoy no tiene caudal y los cercanos tampoco, aunque si fuéramos hacia la vía de La Guajira se ven enérgicos ríos pero distantes de la ciudad Distrito. Otros al sur, como el Córdoba, no son suficientemente caudalosos. Hasta se ha llegado a plantear como alternativa el río Magdalena.
Cualquier análisis del agua de la ciudad está signado por la fallida fuente hídrica, que corta tanto la cobertura como la continuidad del servicio. De modo que es usual ver los barrios sin agua y abastecerse, con alto costo, en carrotanques.
Durante años, el servicio lo prestó Metroagua, de capital español, y todos los esfuerzos que hacía no lograban tapar el sol: el agua no alcanzaba. La relación en el mandato del alcalde Carlos Caicedo (hoy gobernador) y la compañía no pudo ser más tirante, aprovechando la lógica impopularidad de la empresa.





