Después de casi cinco siglos de existencia, Valledupar enfrenta uno de sus desafíos más apremiantes: un sistema de drenaje de aguas pluviales que no está a la altura de las crecientes demandas de una ciudad en constante expansión. El proyecto de la primera fase del alcantarillado pluvial, actualmente en marcha, es un paso significativo, pero se revela como apenas una fracción de la solución necesaria.
La iniciativa, impulsada por la Alcaldía Municipal y ejecutada por el Consorcio Colector Guatapurí, se enfoca en recoger las aguas del norte de la ciudad, evitando así los estragos que las tormentas generan en el sur. Sin embargo, a pesar de un avance del 40 %, el ritmo se ha visto afectado por la complejidad de mover las redes de servicios públicos, un proceso que requiere la colaboración de las empresas prestadoras.
El objeto del contrato abarca la construcción de alcantarillado pluvial desde las calles 7A y 7B hasta el río Guatapurí, pero la magnitud del desafío hídrico de Valledupar va más allá de esta primera fase. Según estimaciones, la ciudad necesita inversiones mucho mayores, del orden de los $600.000 millones, para abordar integralmente el problema del escurrimiento pluvial.





