En Colombia, y en especial en nuestras regiones, da la sensación de que en la ciudadanía existe un alto grado de desconocimiento en cuanto a los mecanismos y procedimientos de control a las entidades del Estado.
Tras una charla reposada con altos funcionarios de la Auditoria General de la República, quienes visitaron a EL PILÓN, y luego de escuchar sus ilustraciones teóricas y ejemplos puntuales, quedó en evidencia que, desde el punto de vista institucional se hace lo que las normas o la constitución nacional ordena, pero la eficiencia y la eficacia de esos procedimientos se han satanizados por parte de los medios de comunicación, de la opinión pública y por muchos estamentos sociales, recayendo tal situación en la falta de credibilidad que hoy tienen los organismos de control en las regiones.
Claro está que sí hay deficiencia y un alto grado de corrupción al interior de muchos de esos organismos como las contralorías departamentales y municipales, por ejemplo, pero plantean los expertos que eso es una cosa y otra distinta es la misión y la finalidad de estas en su concepción institucional, tal como está planteado en la Constitución de 1991, desvirtuarlas o acabarlas sería regresar a la Constitución de 1986, donde casi todas las funciones del Estado estaban centralizadas en Bogotá, concluyen los altos funcionarios de la Auditoría General.





