COLUMNA

Ya estoy satisfecho

Hubo dos acontecimientos en mis largas vacaciones que me dolieron no haber ido, la primera mi ausencia al reconocimiento que el día 18 de Diciembre me hizo el pueblo de Guacoche a través de su Festival Folclórico y Cultural de La Tinaja por “mi invaluable aporte al desarrollo de las actividades folclóricas y culturales de la comunidad de Guacoche y el Festival de La Tinaja”. 

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Hubo dos acontecimientos en mis largas vacaciones que me dolieron no haber ido, la primera mi ausencia al reconocimiento que el día 18 de Diciembre me hizo el pueblo de Guacoche a través de su Festival Folclórico y Cultural de La Tinaja por “mi invaluable aporte al desarrollo de las actividades folclóricas y culturales de la comunidad de Guacoche y el Festival de La Tinaja”. 

La familia Romero Churio, la descendencia de Víctor Romero y Margarita, representada por su nieto Damián, me brindaron un suculento y rico almuerzo en la casa de Jofre y Fina, él, hijo de Lourdes, un hermano de mis hijos y ella, hija de Gutiérrez y Fide. Fui con toda la familia, ‘Meche’ vino de Bogotá y ‘Che’ de Barranquilla, José Manuel y Maryuris con su mascota Lupita, ‘Mercy’, María Luisa y mis nietos ‘Nando’ y Jose. ¡Qué les digo! Si ya lo saben, que el sancocho trifásico (res, gallina y chivo) estaba delicioso, pues tenía la sazón de las manos guacocheras, es inigualable y por ello pienso que el Mello, de quien los guacocheros están muy agradecidos debe de hacer el esfuerzo para continuar la pavimentación o empalme de la calle que conduce a Guacochito, que tiene una buena arborización y boulevard que sería un sitio ideal para ir los días de fiesta o fines de semana a gozar del placer de comerse uno de esos sancochos o guisos con arroz blanco, un peto o una carne asada y unos deliciosos buñuelos y ricas empanadas, en fin, cualquier vaina de la variada y sabrosa cocina guacochera.

En todo caso, gracias, Jofre y Fina, Lourdes con la Niña y Fidia, Gutiérrez y Fide, Eduvilia, Emilia por las atenciones y por el rato inolvidable que nos hicieron pasar. Me hicieron falta mi compadre Bautista y Arístides y lógicamente “La Culebra Verde”, Nelly con sus oportunos apuntes y jocosidades. Espero que estos ágapes se repitan y que los árboles que le llevé a Lourdes estén sembrados y en un futuro nos den buena sombra y ricas frutas.

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