COLUMNA

¿Y tú qué ganaste?

Se cumplieron las cabañuelas y con ellas llegaron las visitas, promesas, propuestas, expectativas, reuniones, pactos, celos, sofismas, órdenes, desconfianzas, frustraciones y todo el cúmulo de actividades y sentimientos que encierra el preludio de una campaña política, esta vez nutrida por una variada gama de precandidatos que esperan disputar con decoro el primer cargo de elección popular de nuestro departamento.

canal de WhatsApp

Se cumplieron las cabañuelas y con ellas llegaron las visitas, promesas, propuestas, expectativas, reuniones, pactos, celos, sofismas, órdenes, desconfianzas, frustraciones y todo el cúmulo de actividades y sentimientos que encierra el preludio de una campaña política, esta vez nutrida por una variada gama de precandidatos que esperan disputar con decoro el primer cargo de elección popular de nuestro departamento.

Su reto será derrotar la inercia política de un territorio anestesiado por el dinero de un poderoso imperio familiar, el cual distribuye a su antojo y milimétricamente la jugosa torta departamental, bajo la impasible mirada de los entes de control del Estado y la anuencia de unos aliados sin expectativa de poder que se contentan con cualquier migaja; así les toque en algunos momentos posar de políticos autónomos, como mecanismo de presión para que les respeten la poca dignidad que les queda.

O sea que debe ser acertada la estrategia y muy puntual la argumentación si de verdad se quiere hacer despertar del marasmo a un pueblo confundido, quien aún en medio de tan probados desaciertos administrativos, sigue pensando que lo mejor es poner el hombro para legalizar las ajenas victorias electorales, convertidas luego en derrotas propias ante la perenne insatisfacción de sus necesidades.

Sigue leyendo

Crea tu cuenta para leer el artículo completo

Desbloquea el resto de la historia e inicia sesión para seguir leyendo sin interrupciones.

TE PUEDE INTERESAR