Los resguardos indígenas de La Guajira, y quizás de todo el país, se comportan como empresas familiares. Las autoridades tradicionales junto con sus entornos familiares viven en grandes mansiones y se movilizan en carros de alta gama como jeques árabes. No aguantan una revisión patrimonial de la UIAF para concluir en el enriquecimiento ilícito. Pero sus comunidades se mueren de hambre y sed, y los niños mueren por desnutrición.
Hay que mirar hacia el lado de los resguardos indígenas para empezar a identificar algunos responsables de la mortandad de niños wayúu a causa de la desnutrición, teniendo en cuenta la cantidad de dinero que les ha transferido el presupuesto general de la nación.
De acuerdo con la información que consolida el DNP entre los años 2002-2022 le fueron transferidos a los resguardos indígenas de La Guajira $691.189 millones. ¿Dónde está representada esa plata en términos de calidad de vida? ¿O quién se robó esa plata?




