Por: Jorge Naín Ruíz
No creo que sea un mejor intérprete del acordeón vallenato aquel que lo digita más rápido, ni el que nunca pisa un pito equivocado, por eso no me disgustó el triunfo de Wilber Mendoza Zuleta, sin ser este el de mayor “ejecución” entre los cinco finalistas; en lo que sí se los llevó fue en la nota del vallenato puro, auténtico, esa que al parecer la Fundación y un buen número de cultores del folclor pretendemos rescatar.
Es cierto que todos esos jóvenes acordeoneros que le hacían competencia al hijo de “Colacho”, pueden llegar a tener un futuro muy promisorio en la música vallenata y alcanzar muchísima fama, pero esta música ahora no necesita de Reyes como esos, porque ellos, como es lógico, están pensando más en fama, poder y dinero, mientras nuestra música busca afanosamente el camino de no perder sus raíces y desaparecer en el maremágnum de fusiones.




