El actual Gobierno, como parte de su discurso de campaña, nos endosó a los colombianos toda clase de deudas ancestrales con las negritudes, indígenas y los sectores más desfavorecidos históricamente.
Personalmente reconozco la deuda social que por años hemos tenido con el campo colombiano, que ha padecido el abandono estatal por décadas y que nos causó, entre otros efectos dañinos, el desplazamiento forzado, reemplazar nuestra vocación económica predominantemente agrícola y ganadera por la actividad minera, y en consecuencia, una dependencia de la explotación de carbón y petróleo.
Por eso celebro que este Gobierno, a través del Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio, tenga dentro de sus prioridades darle la importancia a la construcción de vivienda de interés prioritario y social rural, la cual contará con el 20% del valor del presupuesto de ese Ministerio, que para el año 2023 es de 2,26 billones de pesos.




