COLUMNA

Un centenario lleno de historias

Ocurría el año de 1923 y un grito de una voz desesperada repetía, …. ¡fuego…ahí viene la candela viva! empezaron a gritar todos hasta que la voz se confundió en una sola, la voz del pueblo.  El bisabuelo Miguel Querúz al ver que las llamas invadían su casa tomó a su mujer e hijos y […]

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Ocurría el año de 1923 y un grito de una voz desesperada repetía, …. ¡fuego…ahí viene la candela viva! empezaron a gritar todos hasta que la voz se confundió en una sola, la voz del pueblo. 

El bisabuelo Miguel Querúz al ver que las llamas invadían su casa tomó a su mujer e hijos y los condujo hacia la ciénega mientras todos unidos por la calamidad buscaban cualquier recipiente para llenar con agua, pero aun así el fuego fue incontrolable, ardiendo y convirtiéndose en un infierno el otrora hermoso y rudimentario pueblo cuyas casas de techos en palma amarga desaparecían con los segundos de un rayo misterioso.

También en la casa de la familia Cuadro Caro, la madre con una criatura de escasos ocho meses, corría desesperada con hija en brazos buscando la milagrosa salvación de Ana Leonor, la niña a quien el destino le ha permitido alcanzar cien años de vida sencilla que le han servido para mirar la vida de frente con el destino incierto de un mundo que se volvió indolente y que aún en esta región guarda bastantes rasgos de humildad, de afecto y cariño familiar.

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