Este título es la conclusión de la encuesta Invamer presentada recientemente sobre los posibles resultados de la consulta, 1ª y 2ª vueltas presidenciales. La primera fase ya se dio y lo esperado para las siguientes es que Petro ganaría en todos los escenarios, los guarismos de la consulta así lo dicen; esto tiene nerviosos a los grupos detentadores del poder, perder la chequera del Estado es de vida o muerte para ellos, de eso viven. Si bien, el Pacto Histórico y Petro crecieron, no tanto como Fico Gutiérrez quién pasó del 28.9% estimado al 54.19% real, casi el doble. Estadísticamente, estos cambios bruscos, casi catastróficos, no son posibles; las tendencias no varían de esa manera, algo atípico sucedió. Y no es que Fico sea un embrujador de opiniones, su discurso no es grandilocuente ni en retórica ni en contenido; solo se ha centrado en mostrar autoridad y formular juicios negativos de valores contra Petro, el mismo discurso de Peñalosa y de Uribe; esta no es una forma decente de presentarse cuando ya creíamos que con el acuerdo de paz se cicatrizarían todas las heridas; es sembrar las semillas del odio que le atribuyen a Petro y el país no está para eso.
Tampoco Fico es un san Francisco de Asís que cautive la fauna electoral, los tiempos de Gaitán quedaron atrás. Más bien, sus rasgos psicosomáticos no dan mucha confianza y lo muestran como una oruga de Uribe, el proceso de transformación que sufren algunos insectos para llegar al ejemplar adulto. Quien tenga nociones criminalísticas puede darse cuenta del hipotético comportamiento futuro de una persona y en Fico esto se evidencia.
De hecho, ya sabemos cómo operaba cuando fue alcalde de Medellín; salía a patrullar en las comunas, con la policía y el ejército, persiguiendo a jóvenes desempleados, quería producir un impacto de orden, premisa fundamental de la derecha ideológica. Su catadura no era precisamente la de un mandatario sino la de un policía frustrado. Se ha descubierto que su secretario de seguridad hacía parte de la Oficina de Envigado, una casa de “Nari” regional; dime con quién andas y te diré quién eres, dice un sabio adagio.




