Creo ser una persona bien informada, trato de entender los acontecimientos e intento averiguar o por lo menos eso ensayo, identificar la dirección que nos marcan esos sucesos, pero en materia de elecciones la vida se me comenzó a enredar desde que sustituyeron las prácticas papeletas por unas sábanas ininteligibles llenas de fotos de gentes con sombreros, gorras, boinas etc., afiliados a no sé cuántas decenas de partidos, entre los cuales la L del mío es cada vez más pequeña y descolorida.
Estoy confundido, en la medida en que quiero estarlo o también podría ser estado de negación, pues paradójicamente y a lo mejor las cosas nunca han sido más claras, y me refiero en particular a la elección presidencial, pues dígase lo que se quiera decir, hasta ahora, existe solo un candidato con posibilidades y no veo cuál es el contrincante para darle la pelea a Gustavo Petro, cuya mayor fortaleza es la falta de números del otro lado.
Quiero decir que si bien tienen un alto caudal de votación, los demás son una masa fragmentada y heterogénea, con muchas figuras valiosas, que las hay, y en ocasiones con muchos NN de entre los cuales no ha surgido hasta el momento un solo nombre con capacidad real de competir exitosamente con quien solitariamente encabeza ese pelotón.




