Aunque la Navidad se haya “comercializado”, en el fondo conserva el espíritu que la inspira.
Estamos en tiempo de Navidad; tiempo en el que se hacen más vivos los deseos de paz, tan necesarios en nuestra patria; tiempo propicio para el reencuentro con los amigos y la familia, que también les deseo a mis lectores; tiempo de balances y propósitos, necesarios en ese proceso de mejoramiento continuo que es la vida.
El año que termina fue de incertidumbre y confrontación, hasta cuando la democracia le dio a la izquierda un inédito triunfo, que acatamos quienes creemos que la democracia es un bien supremo que debemos preservar, sin menoscabo de la independencia para señalar con respeto nuestras diferencias, pero también para acompañar toda propuesta que beneficie al país y, en mi caso, como presidente de FEDEGÁN, para la ganadería, la producción y la vida rural.




