Desde la industrialización de los alimentos a mediados del siglo pasado, el tipo de enfermedades y las causas de muertes en la población mundial han ido cambiando. Según la organización mundial para la salud (OMS), alrededor del 70% de las muertes obedece a enfermedades no transmisibles, que están relacionadas con factores de riesgo modificables como la mala alimentación y la falta de ejercicio.
El cuerpo humano necesita calorías para funcionar y los azúcares son unas de las fuentes para proveer esa energía, pero no la única. El requerimiento de azúcar por día es de 25 gramos para un adulto con un índice de masa corporal normal, eso equivale a 3 cucharadas. Si tenemos una alimentación balanceada y sana, esas necesidades la supliremos en el transcurso del día; pero si es inadecuada pasaremos de esta medida con una sola ingesta. Por ejemplo 300 ml de una bebida como la Coca-Cola, contiene 30 gramos de azúcar (lo que aporta la cantidad total necesaria para un día). La mermelada, cereales para el desayuno, refrescos o gaseosas y postres son algunos ejemplos de alimentos altos en azúcares.
El exceso de calorías está asociado a enfermedades crónicas como la diabetes mellitus, dislipidemia y obesidad, por eso, mantener un consumo adecuado de alimentos que aporten las calorías necesarias y sin exceso, se asocia con una buena salud y reduce el riesgo de morir o enfermarse.




