El pasado seis de enero Valledupar cumplió 469 años de historia, evento este que, aunque suene cliché, resulta una buena oportunidad más para reflexionar acerca del presente y futuro de nuestro municipio, teniendo como referencia el panorama actual y sus demandas sociales, políticas, culturales, económicas y administrativas.
Valledupar en estos momentos presenta unos temas en los que no andamos bien desde años atrás y que sin duda generan preocupación, tal como es el caso de la seguridad, el empleo, la movilidad y las necesidades básicas insatisfechas (NBI) en la zona rural, de allí se desprenden asuntos como orden público, microtráfico, hurto, intranquilidad ciudadana, pobreza multidimensional, informalidad, desnutrición, pésimo servicio de transporte público, malla vial inadecuada, puestos de salud deficientes, agua potable, saneamiento ambiental, entre otros, respectivamente.
En seguridad los hurtos agravados no cesan; el microtráfico sigue deambulando por colegios, parques y esquinas; los vallenatos hoy vivimos intranquilos. No es un tema fácil, se valora los esfuerzos de las autoridades pero estos deben ser redoblados con solidez, la meta debe ser una política de gobierno tajante frente a estos flagelos.




