Por Gustavo Cotes Medina
Hace pocos días, el presidente de Uruguay, Pepe Mujica, nos decía que los colombianos tenemos la necesidad de transformar en política el cansancio de una guerra interminable a lo largo de décadas y que debemos buscar un paréntesis que tenga el caluroso apoyo de la comunidad internacional.
Los obstáculos son muy grandes porque tantos años de guerra se transforman en intereses contradictorios, en una sumatoria de cosas, en mucho dolor y se apela entonces al sentimiento de justicia. Es en este punto donde la justicia y el dolor caminan por el filo de la navaja con la venganza rondando hacia un lado y hacia otro. Si entramos por este camino, jamás saldremos de la guerra.




