Luis Alberto Rodríguez, está en el ojo del huracán y parece ser el llamado a continuar con el legado de corrupción de muchas generaciones de políticos del Cesar.
Sus alcances son superiores a los del exrepresentante Mauro Tapias, quien contrataba con su propia ferretería o los de Darío Quintero Patiño que, en su época de diputado, el mismo se subió el sueldo. “El Pollo” como le dicen sus allegados, sus tentáculos son descomunales, sin asco se le midió a construir una casa de 2 millones de dólares, a pesar de no tener como justificar esos ingresos, solo por ostentar.
Pero ¿Cómo comenzó este muchacho que se perfilaba como una promesa en la política del Departamento? Estudió con sacrificio, primero en la Universidad Nacional y luego fue becado para una maestría en la universidad de Columbia en EEUU, pese a su corta edad se fue metiendo en la política bogotana, logró llegar a Asobancaria gracias a sus habilidades y a una recomendación de su paisano Jhonatan Malagòn, con quien ha mantenido una rivalidad, incluso se comenta que Rodríguez fue quien orquestó la encerrona con el tema de la tesis, algo muy vallenato, no es raro en nuestra tierra atacarse por envidia; después, no se sabe por qué, Santiago Castro lo sacó.




