Definitivamente Gustavo Petro y sus secuaces no tienen vergüenza. Cada vez que proponen una nueva idea para implementar en un posible gobierno suyo se desatan polémicas por lo absurdas que son. Ahora nos sorprende con un concepto sacado de la manga que él denomina “perdón social” pero que no es más que impunidad para quienes han delinquido y de quienes requiere apoyo electoral. Se ve derrotado y actúa con el desespero electoral de Samper 28 años atrás.
Petro le debe su libertad y el hecho de hoy estar aspirando a la Presidencia de la República a una amnistía que lo favoreció con perdón y olvido. Algo muy similar a lo que sucedió con sus camaradas de las FARC gracias al mal llamado Proceso de Paz.
Bien difícil resulta poner tras las rejas a los corruptos en este país, como para que ahora el señor de las bolsas venga a convencernos de que a angelitos como los hermanos Moreno, los del carrusel de la contratación que desangró a Bogotá, les perdonemos sus fechorías y los regresemos a la casita sin problema, para que después los admiremos y hasta los apoyemos en posibles intentos por recuperar el poder. La misma historia de Petro, el ‘Cacas’, alias ‘Aureliano’, favorecido con el proceso de desmovilización del M-19 durante el gobierno de Virgilio Barco.




