El presidente electo invita a la ciudadanía de la república al diálogo. La invitación no la formula en abstracto. Es una invitación abierta a dialogar con la ciudadanía de las regiones, no excluye a nadie. Es amplia, generosa, pluralista, tolerante e incluyente.
Es un ejercicio democrático participativo que, sin negar las instituciones propias de la democracia representativa de la república, no reduce el diálogo a las instituciones del gobierno. Su invitación es a los residentes de las regiones, a la gente.
Esta invitación puede resultar de igual importancia a la que se realizó antes de la convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente. En el marco de la constitución política vigente, que admite que el constituyente, la ciudadanía, delibere y decida. No en vano la soberanía de una república reside en el pueblo y de este emanan sus poderes públicos. Y, el pueblo no es otro que la ciudadanía de las regiones




