Terminaron las elecciones a Congreso y salieron cantados los resultados, como pronosticaron las encuestas, especialmente la de Invamer. El Pacto Histórico, logró 19 senadores, más dos curules especiales indígenas del Mais, completaría 21 escaños, aunque aún hay 1 que está en disputa, podrían ser 22. En la Cámara la victoria fue aún más contundente 31 en total, un resultado que los ubica como el gran fenómeno electoral del domingo pasado, incluso por encima de Álvaro Uribe cuando fue cabeza de lista al Congreso.
Le siguen los partidos Conservador y Liberal, ambos con 15 curules; el partido verde, con 13 y el Centro Democrático con 12, perdió 7 curules, un contexto que lo cataloga como el gran perdedor de la jornada. Pero más allá de los resultados, hay que analizar que hoy tenemos un Congreso renovado, no como requiere el país, pero sí con nuevas fuerzas de centro izquierda que proporcionan un equilibrio para adelantar una agenda legislativa, donde prevalezca el debate y que no se vuelva cómplice del ejecutivo de turno como ha venido sucediendo hace muchos años.
Indudablemente, Gustavo Petro, al ganar la consulta con casi 6 millones de votos y con los resultados de su lista se convierte en el gran jugador, pero ahora lo importante es lo que viene y ahí, sí que estos resultados comienzan a marcar una ruta de lo que puede pasar y las alianzas que puedan hacer los candidatos. Otro resultado que deja la elección del domingo es la polarización, entre derecha e izquierda, en que se encuentra el país; el centro, representado por Fajardo, quedó muy golpeado y no le será fácil recuperarse.




