Que la inseguridad y la percepción de la misma sean temas que, en especial en las ciudades capitales, preocupan a la ciudadanía, no corresponde a algo nuevo y mucho menos a algo menor.
Aunque no se trata de buscar la calentura en las sábanas y se entiende que existen problemas estructurales y del orden nacional que superan muchas veces a los alcaldes del momento; gustenos o no, se debe tener siempre presente, que las autoridades político – administrativas tienen unas competencias y unas obligaciones en la gestión territorial de la convivencia y la seguridad ciudadana.
Un alcalde no tiene como ausentarse de la problemática de la percepción de inseguridad o de hacer continuo seguimiento en su municipio, al porcentaje de personas víctimas de delitos y al porcentaje de denuncias.




