Después del triunfo arrollador del Pacto Histórico en las pasadas elecciones, donde pasó, para decirlo en términos ciclísticos, de gregario a líder de la competencia, es bueno atemperarse y pensar con cabeza fría el siguiente movimiento que es la escogencia de la fórmula vicepresidencial, es una carta muy importante donde entran en juego demasiadas cosas, y donde resulta muy fácil equivocarse.
Al respecto hacemos las siguientes reflexiones, pensando en voz alta. Los sectores de la ultraderecha son los más opuestos al candidato Petro, en ella se concentran los sectores gremiales, empresariales, agroindustriales, la banca, militares en uso de buen retiro, entre otros. De tal manera, que se podría estar pensando en alguien de este sector para mandar un mensaje de tranquilidad, a quienes sienten temor ante un eventual triunfo de la izquierda.
Asimismo, resultaría acertado pensar en una mujer, pues en ella se tendría la representación de un vasto sector del electorado, amén del tema de la desigualdad. De igual forma se hace necesario que el (la) ungido(a) sea una persona conciliadora, moderada, que logre consensos, que no disensos, que al propio tiempo tenga idoneidad profesional, cuente con una pulcra hoja de servicios (sin investigaciones pendientes), y tenga carisma. Consideramos que, dicha elección deberá recaer en una persona que al menos reúna dos de estas tres condiciones, de cara a la primera y a una probable segunda vuelta.




