COLUMNA

Orgullo y prejuicio «Prefiero, con mucho, leer un libro»

En la vida breve (42 años) de Jane Austen hubo orgullo, que se tradujo en ser consecuente con su modo de pensar y vivir; en cambio, la sociedad que le tocó en suerte halló razón de ser en el prejuicio. Hacia esa sociedad, en donde la apariencia y el disimulo “eran una moda”, apuntaron los dardos de su ironía, rasgo de estilo dominante en la novela.

canal de WhatsApp

Tres son los temas considerados ‘grandes’ en la historia de la literatura universal: el amor (el imposible, el prohibido, el contrariado…), la soledad y la muerte. Son, si se quiere, los mayores; pero hay otros de igual o análoga relevancia: la codicia, el honor, la vanidad… Y estos dos que nos propone la novelista inglesa Jane Austen (1775 – 1817): orgullo y prejuicio. Es más, Austen establece linderos: «Una cosa es la vanidad y otra el orgullo… El orgullo arranca de la opinión que tenemos de nosotros mismos; la vanidad mira hacia la opinión que quisiéramos que tuviesen de nosotros los demás».

En la vida breve (42 años) de Jane Austen hubo orgullo, que se tradujo en ser consecuente con su modo de pensar y vivir; en cambio, la sociedad que le tocó en suerte halló razón de ser en el prejuicio. Hacia esa sociedad, en donde la apariencia y el disimulo “eran una moda”, apuntaron los dardos de su ironía, rasgo de estilo dominante en la novela.

El marco histórico de esta y las otras novelas son los últimos años del siglo XVIII y los primeros dieciséis del siglo XIX. ‘Orgullo y prejuicio’, su novela más famosa, fue publicada en 1813, después de varios años de reelaboraciones y búsqueda de un editor.

Sigue leyendo

Crea tu cuenta para leer el artículo completo

Desbloquea el resto de la historia e inicia sesión para seguir leyendo sin interrupciones.

TE PUEDE INTERESAR