Soplan nuevos vientos para el campo, aunque no sabemos si serán borrascosos o si impulsarán las pesadas aspas del desarrollo rural. Gustavo Petro es el presidente electo y gobernará de acuerdo con sus motivaciones de izquierda, pero, aun así, ha convocado a la concertación desde su propuesta de convertir al país en potencia productora de alimentos.
Quién quita, entonces, que un gobierno de izquierda sí tenga la voluntad política para recuperar el campo, con acciones que deberán ceñirse a la constitución y la ley.
No ha faltado quien vea extraño que el presidente de Fedegán se reúna con el senador del Pacto Histórico, César Pachón, quien también ostenta una investidura legítima, y lo haré con todo aquel que la tenga. Por el contrario, nunca con quienes durante décadas enlutaron a la ganadería, como no aceptamos avalar las negociaciones con las Farc en el Foro Agropecuario de 2012, organizado para legitimar la Reforma Rural Integral. En ese entonces, el Gobierno y el presidente del Congreso, ¡Roy Barreras!, nos tildaron de “enemigos de la paz” y Fedegán sufrió retaliación oficial.




