El alma nacional está estremecida por la acción demencial de un grupo terrorista en contra los jóvenes estudiantes universitarios de la Escuela de Cadetes Francisco de Paula Santander, todos ellos víctimas de un asesinato condenado por el Derecho Penal Nacional e Internacional y por el Derecho Internacional Humanitario.
Fueron asesinados 20 jóvenes y 80 heridos. Se transgredió el mandamiento bíblico “No matarás” que añade que el que lo hiciese será reo ante el tribunal. Fue desconocido en forma brutal.
“No matarás” es, además, un imperativo moral. Quitarle la vida a otro no tiene perdón. Menos, a unos jóvenes universitarios que se formaban para servirle a la patria. La tierra de nuestros padres, la nuestra y la de nuestros descendientes sufre la temprana partida de estos muchachos valiosos.




