El asombroso impacto por el asesinato tan inhumano del joven ganadero, Juan Felipe Ustáriz González, ha suscitado enorme solidaridad social, acompañada de enérgica censura a las acciones violentas, reclamando mano dura a las autoridades competentes contra los autores de crueldades que dejan aflicciones y resentimientos de por vida en las familias de las víctimas fatales.
Si bien por la ira del intenso dolor, es comprensible la inculpación a las autoridades de ser ineficaces en la protección de la gente, no se debe ignorar los ingentes esfuerzos realizados por el estamento gubernamental con la intención de contrarrestar los actos vandálicos.
Los homicidios salvajes premeditados, reconfirman la teoría del origen evolucionista de las especies biológicas a través de la selección natural, planteada por el naturalista británico Charles Darwin en 1859, bajo el argumento de que los humanos no somos ángeles caídos del cielo, sino antropoides erguidos, que en la evolución de la filogenia de los primates adquirieron el genotipo y fenotipo del homo sapiens, dotado con inteligencia superior a la de las otras especies vivientes de la tierra; sin embargo, el homo sapiens, en más de 300 mil años de existencia ?calculados por estudios arqueológicos de restos óseos encontrados en Marruecos, África? en ningún tiempo ha dejado de exteriorizar su ancestral animalismo primitivo.




