Este año con la reactivación total de actividades presenciales llegaron de nuevo los festivales vallenatos, y en muchos casos con más fuerza, por haber sido suspendidos durante dos años consecutivos. En algunas ciudades y poblaciones los continuaron haciendo de manera virtual; sin embargo, la gente esperaba sentir el calor de los fuelles y ver sudar a los acordeoneros, que no a los acordeonistas, pues estos últimos no sudan, sencillamente porque no tocan vallenato.
Este último tercio del año habrá muchos más festivales que los realizados en el primer semestre, en esta columna no voy a mencionarlos, pero si en una próxima. Hoy quiero llamar la atención, en especial, a tres de los que considero se encuentran en un altísimo nivel y se han ganado estar en el top 5, es precisamente no imitar lo malo que se observa y se critica de los festivales mayores y mejores. Las cosas malas que ya son un secreto a voces.
Ya se realizó uno de ellos, el de mi pueblo La Loma, Cesar, Festival de Canciones Samuel Martínez, versión 30, este fin de semana se realiza la versión 44 del Cuna de Acordeones de Villanueva, La Guajira, en homenaje a Rafa Manjarrez y del 13 al 16 de octubre se realizará la versión 36 Rey de Reyes del Festival del Río Grande de la Magdalena, en Barrancabermeja, Santander.




