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Los caminos de la vida

En los albores de los años setenta del siglo pasado, Valledupar, todavía era el dorado de la región, la atracción de miles de campesinos de diferentes regiones de la costa, que nos veían como la solución a sus problemas económicos y llegaban a nuestra localidad, atraídos por el cultivo de algodón y arroz.

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Celso Guerra Gutiérrez

Por: Celso Guerra Gutiérrez

Columnista

Por:  Celso Guerra Gutiérrez

En los albores de los años setenta del siglo pasado, Valledupar, todavía  era el dorado de la región, la atracción de miles de campesinos de diferentes regiones de la costa, que nos veían como la solución a sus problemas económicos  y llegaban a nuestra localidad, atraídos por el cultivo de algodón  y arroz, estas personas después de laborar  la temporada, regresaban a sus destinos de origen  a compartir las ganancias, producto de su arduo trabajo, con sus familias.

No ocurrió lo mismo  con la familia Geles Suárez, quienes vinieron procedentes de Mahates, Bolívar, y echaron raíces en Valledupar, Roberto Geles  y la señora Hilda Suárez, a pesar  de su pobreza levantaron a sus hijos con mucho sacrificios, vendiendo los menores, todo tipo de confitería  o “chucherías”, por las calles del Valle, uno de ellos era Omar Geles, a quien el mundo de la música  conocería, como uno de los juglares moderno, más importante, del folclor vallenato.

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