Por José Atuesta Mindiola
Los árboles en Valledupar se sienten amenazados y lloran como Los Guaduales, los de la hermosa canción del maestro Jorge Villamil.
Aquí se está imponiendo el concepto de que los árboles por sus sombras y follajes sirven de refugios a los delincuentes y vendedores de drogas. Con base en este criterio, las motosierras talaron varios árboles en un colegio.




