Por: Jorge Naín Ruíz
Solo pude asistir el último día del Festival Vallenato y miren lo que me pasó: Llego a Valledupar a eso de las 11 a.m.; me dirijo a la plaza Alfonso López donde se realiza el concurso que más me gusta, las canciones inéditas; un trancón me retrasa un poco y cuando llego ya se presentaba la última de las quince canciones semifinalistas. Luego me voy al coliseo de ferias y allí presencié a algunos semifinalistas de los acordeoneros categoría Profesional.
A eso de las 8 pm me dispongo a acudir al parque de la Leyenda y viene el principal complique: ¿Cómo me transporto? Trato de tomar un taxi y absolutamente nadie se le mide a meterse en el ya consuetudinario trancón en las vías que conducen al parque, hubo algunos que jocosamente me decían: ni si me das un millón.




