Por Jarol Ferreira Acosta
Con la intención de ir recobrando el equilibrio perdido con la muerte de mi mamá, me levanté temprano, aún sin saber si iría o no a una cita pactada meses atrás; era algo que quería hacer, pero me ganaba el peso del malestar. Haciendo un esfuerzo, me levanté, metí un par de mudas de ropa en un maletín y salí a la carretera hacia Riohacha.
La cita era a las ocho treinta, en el Centro Cultural Municipal se desarrollaría un encuentro de artistas de La Guajira, con el objetivo de trabajar en un laboratorio de creación de artes visuales.




