La construcción de vivienda de interés social en el país ha demostrado con indicadores irrefutables que es un gran dinamizador de la economía moviendo toda la cadena productiva: insumos, materiales, proveedores y en virtud a ello fuente de generación de empleo de mano de obra calificada y no calificada. Solo en el año 2021 este sector generó 1.5 millones de empleo, siendo también el primer sector en reactivarse en pandemia.
Estos resultados positivos promovidos por el Gobierno nacional, a través del Programa de Subsidios MI CASA YA, y concurrencia de las cajas de compensación familiar del país, subsidio a la tasa Frech ofrecida por los bancos a los hogares cuyos ingresos no superan los 4 salarios mínimos legales mensuales vigentes, y que ha permitido alcanzar récord históricos en los años 2021 y en el primer trimestre de 2022 en la venta de vivienda de interés social, con 227 mil unidades y 63.490 unidades respectivamente, pueden verse seriamente afectados si el nuevo gobierno decide no darles continuidad a estos programas.
De hecho, muchos negocios inmobiliarios una vez elegido el nuevo presidente hicieron valer la cláusula “Petro” incluida en las promesas de compraventa de potenciales compradores y las deshicieron ¿Pero qué haría pensar que un programa exitoso no sería del interés del nuevo gobierno o por lo menos no en la misma proporción y relevancia? Quizás la respuesta se encuentre en su plan de gobierno “Colombia Potencia Mundial de la Vida” en él la política de vivienda daría un giro diametralmente opuesto a la política de vivienda actual.




