El engranaje tributario se nutre de fuentes contradictorias, al vaivén de diversas ideologías antagónicas insertas en el Estatuto Tributario, para satisfacción de los grupos políticos que dictaron la constitución nacional. De un lado, se pregona que los Colombianos somos iguales frente a la ley, a la par que en nombre de ella, se constituyen privilegios inocultables.
Paralelamente, se persigue al exitoso –olvidando ya la igualdad- cuando se prescribe la progresividad tributaria. Así, vemos el espectáculo discriminatorio de persecución impositiva en contra de los que construyen país, generan empleo, soportan la carga impositiva nacional en beneficio de privilegios, para sectores que desdeñan por tradición la cultura del trabajo y el emprendimiento.
El rubro de subsidios destinados a los desfavorecidos no se traduce en mejoras en sus niveles de vida para que obtengan en el mediano y largo plazo un puesto en el mosaico laboral y de esta forma, rompan sus cadenas eternas de dependencia, subsidio y marginalidad.




