Darío Arregocés
Preocupado por la recurrente salud de mi hija Adriana, y cansado de que la Eps le formulara medicamentos genéricos, sin notar mejoría alguna, hice contacto con el médico Rubén Sierra Deluque, quien viendo mi desespero me dio cita particular en la Clínica del Cesar. Luego de auscultar a mi hija, ordena la práctica de exámenes especializados y en verdad quiero agradecerle tanto a él como a mi jefe Alberto Esmeral, el apoyo recibido en esta dura experiencia pues fueron dos días dedicados a la atención de mi hija.
En el entretanto me di cuenta de las formidables ampliaciones que le han hecho a la clínica y la amabilidad del personal que allí labora, desde el portero, pasando por los camilleros, enfermeras, personal administrativo, paramédico y médico. Me enteré también que los sueldos son irrisorios y tienen un mes de atraso, situación que debe corregirse cuanto antes, pues no se le puede exigir eficiencia a un empleado que aparte de estar mal remunerado no recibe oportunamente su salario.




