Lo admitimos. El mote que hemos elegido en el día de hoy está más para una puya, o el pie forza’o de una piquería, que para encabezar este editorial, con todo, al final serán ustedes quienes saquen sus propias conclusiones no solo acerca del título sino también de su contenido.
Sea lo primero expresar que cuando todo parecía a su favor, este personaje cometió varios errores garrafales que le significaron la derrota, como fue el de dejar tirada la campaña para mostrar imágenes donde aparece a bordo de un lujoso yate, tomando whisky y bailando con unas damas en vestido de baño, como lo haría cualquier “traqueto”. Eso lo hizo con el fin de evitar el debate propuesto por su adversario, que, si bien no definía absolutamente nada, el evadirlo sí tuvo efectos nefastos para el ingeniero Rodolfo Hernández. Eso lo define como una persona ciega y sordomuda, como dice la canción de Shakira.
Pero siguen sus errores, pues contrario a lo que se esperaba, aceptó ser senador de la República teniendo cuentas pendientes con la justicia por el sonado caso de Vitalogic, correspondiéndole a la Corte Suprema de Justicia, investigarlo. Como suele hacerlo el alto tribunal de justicia, con todo rigor. Al poco tiempo se percata de su dislate y renuncia a la curul, para lanzarse de candidato a la Gobernación de Santander, haciendo caso omiso de la destitución e inhabilidad por 14 años, para ejercer cargo público que le impuso la Procuraduría General de la Nación (¡!).




