Las desmedidas muestras de fuerza de un muy bien atalajado piquete policial, contra algunos miembros del Foro Ambiental que protestaban pacíficamente frente al arboricidio que pretende disfrazar a una angosta franja peatonal como bosque seco tropical, aledaño a la construcción de la Institución Educativa Pedro Castro Monsalvo, Instpecam, despertó el generalizado repudio a la represión que ordenan las autoridades civiles, toda vez que toman decisiones de espaldas a la verdadera necesidad de las comunidades.
Rechazo que hasta ahora no ha pasado de ser una intrascendente expresión de inconformidad, por cuanto esta es muy rápidamente sofocada mediáticamente por la chequera de quienes explotan a la obra pública solo como un artificio para engrosar sus insaciables bolsillos y no como parte de un conjunto de estrategias, útiles para resolver las necesidades de un pueblo solo tenido en cuenta en época electoral.
Ejemplos hay muchos y en esta normalizada mecánica asistimos a la dilapidación de nuestros recursos económicos, en sordas expresiones de quien no encuentra eco a sus lamentos, por parte de un cómplice establecimiento oficial, que a sueldo siembra la confusión entre una inversión pública y un detrimento patrimonial, sin que nadie responda.




